Tú diseñas el proceso. Glove lo convierte en un sistema ejecutable: IA, personas y software siguen las mismas reglas, desde el mismo contexto de negocio y en todos los canales.
Puedes automatizar una tarea, desplegar un agente, añadir un canal. Pero si cada sistema guarda su propio contexto y cada relevo pierde información, solo has automatizado el desorden.
Glove empieza en otro punto: define cómo debe funcionar el negocio y convierte ese proceso en ejecutable.
Tus clientes reciben la respuesta correcta siempre, gobernada por las mismas reglas de negocio, sin políticas improvisadas, sin pasos inventados, sin salirse del guion. Y cada turno queda registrado.
La conversación es generativa y natural: el modelo es quien habla. Lo determinista es el flujo, no las palabras. La capa probabilística vive dentro de acciones MCP acotadas; nunca decide hacia dónde va la conversación.
Glove no solo decide qué pasa después: lo hace. Actualizar el registro, enviar el presupuesto, agendar la llamada, usar cualquier herramienta MCP de tu stack: Glove Core ejecuta.
Un agente que puede tocar tus herramientas también puede tocarlas mal. Por eso el modelo nunca tiene el gatillo. Propone la siguiente acción; Glove Core la comprueba contra tus reglas y el estado actual, y solo entonces la ejecuta, igual si el turno vino de un chat, de una llamada o de una persona en modo manual.
Un solo camino hacia la ejecución. Un solo conjunto de reglas. Cada llamada en el registro.
Un mensaje de WhatsApp, el envío de un formulario, un webhook de Stripe, una llamada a la API, una fila nueva en una hoja, un trabajo programado: todos mueven el mismo proceso, sobre el mismo estado. La conversación es solo un tipo de evento.
La mayoría de herramientas despiertan cuando alguien les habla. Glove despierta cuando ocurre cualquier cosa: un formulario, un webhook, una llamada a la API, un trabajo programado, sin necesidad de que haya una persona. Dispare lo que dispare el evento, aterriza en el mismo estado del proceso, así que el flujo continúa donde estaba, sea lo que sea lo que lo puso en marcha.
Cualquier cosa puede iniciar un proceso. Glove Core puede terminarlo en cualquier sitio. Un solo estado en medio.
Un cliente que empieza en WhatsApp termina en una llamada sin explicarse dos veces. Web, email, voz y LinkedIn leen y escriben el mismo contexto.
Voz, chat, email y formularios acaban cada uno con su propia versión de lo que se dijo y de lo que se prometió. Cuantos más canales abres, más versiones de la verdad mantienes.
Debajo de Glove solo hay una: el estado del proceso que todos los canales leen y escriben.
La voz corre sobre su propio pipeline pero el mismo estado compartido, así que una llamada retoma exactamente donde lo dejó el chat: baja latencia, gestiona interrupciones y nunca se sale del proceso que definiste.
No es un bot de voz añadido al stack. Es el mismo motor, contestando al teléfono.
La mayoría de herramientas recuerdan la conversación. Glove recuerda el negocio.
Cuando tu equipo toma el relevo, hereda el estado completo y el cliente no ve ninguna costura: la conversación simplemente continúa. Con un clic, Glove Core redacta el email, monta el presupuesto o agenda la llamada.
La memoria vive en el estado, no en un historial de conversación que crece. El volumen sube; los tokens por turno no, y la calidad no se degrada al crecer el historial.
Un contexto acotado es también más preciso: el modelo lee el estado relevante para este turno, no diez mil turnos de transcripción entre los que rebuscar. Menos margen para desviarse, menos ocasiones para inventar.
patent pendingY un coste plano por turno cambia de qué depende el precio:
Los contadores de tokens te cobran por cuánto hablan tus clientes. Como el coste de Glove no crece con la conversación, el precio deja de ser función del tiempo de ejecución y pasa a ser función del proceso que has construido: sus campos, sus reglas, sus acciones. La misma arquitectura que hace que el turno 10.000 cueste lo que el turno 1 es la que ata el precio al proceso y no a la transcripción.
El precio por resultado ata el coste a lo que ocurre. El precio por ejecución lo ata al proceso que ejecutas.
Tu última incorporación ejecuta como la mejor, porque la estrategia vive en el sistema.
La inteligencia vive en tus procesos, no en el modelo.
10 meses en beta en distintos negocios y flujos de trabajo. Ahora abrimos Glove al mercado.
Un mismo motor de estado compartido debajo. Encima, sistemas construidos para una parte concreta del ciclo del cliente. GTM es el primero abierto.
Glove guarda el estado y el registro sobre el que funciona tu proceso: contactos, cuentas, casos e historial completo. No es un intermediario que pasa mensajes entre tus herramientas, sino una única fuente de verdad de la que todas leen y en la que todas escriben.
Para la mayoría de equipos, ese es el sistema que necesitan. Cuando un trabajo requiere la profundidad de una herramienta especializada, como Salesforce, un sistema de facturación o un ERP, Glove la llama por MCP y la abstrae detrás del mismo estado.
No necesitas un CRM aparte para empezar: Glove ya guarda tus contactos, cuentas y casos. ¿Tienes uno en el que confías? Se conecta: Glove lo coordina y no te obliga a elegir.
Ver todas las integracionesLa herramienta cerrada y on-premise sobre la que ya funciona tu negocio, esa que nadie quiere sustituir, no necesita cambiar. Glove instala un operador local que la maneja como lo hace tu equipo: abriendo el registro, presentando el informe, consultando el expediente. Glove Core lo llama por MCP como cualquier otra acción, dar de alta un siniestro, sacar un expediente, y ocurre dentro del software que ya tienes.
Para todo lo demás, una API es un atajo. Para las herramientas que nunca la tuvieron, el operador es el puente.
Cada transición de estado y cada intervención humana se registra por diseño. Auditable de punta a punta y preparado para el Reglamento Europeo de IA, sin adaptaciones a posteriori.
Entrada, decisión, acción y resultado quedan sellados en un único registro: quién actuó, qué cambió, cuándo y por qué.
Glove Core escribe las transiciones en el momento en que ocurren, con marca de tiempo y reproducibles.
Aprobaciones, ediciones y tomas de control se registran como cualquier otra transición, con la persona que las hizo.
El modelo escribe las palabras; el camino es el que definiste, ejecutado igual en cada ejecución.