Glove encuentra las cuentas que importan, investiga qué está pasando en cada una y les da una razón real para responder. Y cuando responden, no se detiene: un playbook toma el control, cualifica y agenda por ti.
Cada señal cambia el siguiente paso.
Cada parte del proceso vive en una herramienta distinta. Cada una hace su parte y se detiene. Y en medio queda la pregunta que nadie responde a tiempo:
¿Qué hacemos ahora con esta cuenta?
Glove la responde en tiempo real. Mantiene una visión viva de cada cuenta y decide el siguiente movimiento: antes del primer contacto, en el momento en que responden, y meses después si vuelven a aparecer.
No necesitas otra secuencia. Necesitas algo que decida.
Glove mantiene una visión viva de cada cuenta y decide qué debe ocurrir después.
Glove no olvida lo que ya pasó.
Cambia lo que pasa después.
Tu ICP no debería vivir en un documento que nadie actualiza. Conecta tu web y Glove identifica el perfil que mejor encaja con tu negocio: industria, tamaño, cargo, geografía y señales de compra.
Tú lo apruebas; Glove empieza a buscar: en bases de datos, fuentes públicas, sobre el mapa o tu propia lista.
Glove investiga cada cuenta antes de escribir: qué están haciendo, qué ha cambiado, qué están contratando, quién acaba de llegar.
Después convierte esas señales en una conversación: no en otra plantilla con el nombre cambiado.
Define qué debe ocurrir y Glove lo ejecuta. El contacto en frío sale solo por LinkedIn y email; WhatsApp y voz están para continuar conversaciones ya abiertas. Espera, insiste, cambia de canal, escala, para.
Y eliges qué playbook toma el control en el momento en que alguien responde.
Un playbook define las reglas: qué preguntar, qué comprobar, qué ofrecer, cuándo insistir, cuándo agendar, cuándo parar y cuándo escalar a una persona.
La conversación puede ser natural. Las decisiones siguen tus reglas.
Cuando alguien de tu equipo toma el control, hereda el estado completo de la cuenta y el cliente no ve ninguna costura: la conversación simplemente continúa.
Un clic para entrar, un clic para devolverla a su flujo.
Cada interacción cambia lo que ocurre después. Glove convierte cada señal en una decisión y no vuelve a tratar a una cuenta como si fuera la primera vez.
Lo que aprendiste de una conversación cambia la siguiente.
No tenemos un caso de cliente que enseñarte porque aún no hemos abierto. Lo que sí tenemos es esto: Glove es el sistema con el que llenamos nuestro propio pipeline. Cada cuenta que llega hasta aquí ha pasado por el mismo ciclo que acabas de leer. Lo que ves no es una demo montada para la landing: es lo que nos funciona cada día.
Y si quieres verlo de verdad: en la llamada te enseñamos el panel en vivo. El ciclo corriendo, no un pantallazo.
Reservar acceso prioritarioTus campañas no saben en qué punto está cada cuenta. Glove sí, y mueve el presupuesto solo.
Un script en tu web detecta quién entra, qué mira y cuántas veces vuelve, y lo incorpora al estado de cada cuenta. Se pega una vez y ya no se toca.
Una cuenta que cierra, se enfría o reaparece no sale del sistema: vuelve al principio con todo lo que ya se sabe de ella.
Inbound, panel de control, campañas por score, aprendizaje y entregabilidad. Las piezas que hacen que el sistema corra solo sin quemar los canales que lo hacen posible.
Llegamos con tu perfil de cliente ideal ya montado y una lista de cuentas reales. No con un guion de descubrimiento.
Cuarenta y cinco minutos, panel en vivo, tus cuentas y tus canales. Lo que decide el sistema en cada estado, delante de ti.
Son tuyos, entres o no en el piloto. Si entras, esa misma lista es con la que arranca tu ciclo.
Abrimos pocos pilotos a la vez: cada uno consume reputación de infraestructura, y esa es justo la parte que no queremos romper.